La economía de Argentina arrastrándose hacia la normalidad

 

Conocidos de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner dicen que la obstinación es su mayor defecto. Desde el comienzo del año la precaria situación económica de Argentina ha obligado a la Sra. Fernández a mostrar cierta flexibilidad. En enero llegaron los ajustes monetarios: la devaluación y alzas de tasas de interés. En febrero se produjo un nuevo y más creíble índice de precios al consumidor para reemplazar el viejo, manchado por siete años de la manipulación del gobierno, una estimación del PBI revisado para 2013, de un crecimiento del 3%, ha seguido desde entonces. Un acuerdo con Repsol para la toma de YPF, la empresa petrolera estatal, también se apuntó.

Ahora el Ministerio de Economía ha comenzado a enviar señales de que está dispuesto a realizar importantes cambios fiscales también. El 27 de marzo Axel Kicillof y Julio de Vido, los ministros argentinos de Economía y Planificación, respectivamente, anunciaron que el gobierno recortaría los subsidios de gas natural y de agua por un total de 20%.

La mayoría de los precios de los servicios han sido prácticamente congelados durante la última década.  Según Econométrica, una consultora, subsidios a la energía ya han crecido hasta representar el 4% del PIB de Argentina, la cual, a su vez, ha impulsado el déficit fiscal de 2013 hasta el 3,8% del PIB, o alrededor de $ 15 mil millones.

Estas reducciones particulares no tendrán un gran impacto financiero: según el Ministerio de Economía, este ajuste ahorrará unos 13 mil millones de pesos (1,6 millones de dólares, al tipo de cambio oficial), y el dinero será redirigido a otra parte. Pero el recorte de subsidios tiene un poderoso efecto simbólico. “Es una señal importante de que el gobierno está dispuesto a seguir adelante con los ajustes económicos adecuados”, dice Mariano Lamothe de Abeceb.com, una consultora.

Todo lo cual le ayudará con otro gran elemento de la lista de tareas pendientes: recuperar el acceso adecuado a los mercados financieros. El 30 de marzo un diario a favor del gobierno, Página 12 , informó que Goldman Sachs había ofrecido prestar a Argentina $ 1 mil millones por dos años. El gobierno dice que ha recibido propuestas de financiación de una serie de bancos.

El problema para Argentina es que hacer retroceder las subvenciones tendrá un efecto desagradable en la inflación, que ya ha dado una patada por la devaluación en enero y se espera ampliamente que llegue al 30% este año, frente a alrededor del 28% en 2013. Los consumidores verán que sus facturas de gas aumentan en un promedio de 230% y los costos del agua aumentarán en un 165%.

El aumento de los costos de vida, a su vez hace más difícil para el gobierno frenar los aumentos salariales en las negociaciones con los dirigentes sindicales: Dos días después del anuncio de los recortes de subsidios, el gobierno provincial de Buenos Aires acordó un aumento salarial promedio del 31% para los docentes en huelga, después de haber hecho una oferta inicial de 25,5% en tres cuotas. Es una amenaza más para alimentar la inflación. Fernández está cambiando gradualmente de rumbo. Pero la ortodoxia económica requerirá  tomar decisiones aún más difíciles en el futuro.

Fuente: The Economist

 

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